UNA DÉCADA DE JOVEN MEDIEVALISMO.
Siempre que llega este momento, la
responsabilidad me asalta cada vez de manera más agresiva. Es cierto
que la experiencia no ha podido ser más productiva, satisfactoria y
gratificante, tanto en lo personal como en lo profesional. Pero no
por ello deja de ser una sensación difícil de contar, sobre todo
por las particulares circunstancias que concurren en esta edición.
Han transcurrido ya diez años desde
que en marzo de 2001, y durante la asamblea general que la Sociedad
Española de Estudios Medievales celebraba en Lorca, el por entonces
alcalde de la ciudad murciana Miguel Navarro Molina, anunciaba que de
inmediato se iba a convocar una actividad destinada a la promoción
de jóvenes medievalistas con sede en la propia Lorca. Atendía así,
a una petición expresa que le realicé tanto a él como a la también
por entonces concejal de Educación y Cultura Caridad Marín
Fernández, para que la ciudad se convirtiese en un punto de
referencia para el Medievalismo nacional, tal y como ya lo eran
algunas otras de la geografía peninsular. El anuncio público me
condujo por un doble camino, además que había que recorrer de
manera paralela y sin demora. Por un lado, había que diseñar qué
actividad sería la más apropiada y cómo llevarla a cabo, y por
otro, en el plano logístico, todo lo que comporta y acompaña que un
evento de estas características llegue a buen puerto.
La idea de que se formasen
"generaciones" de medievalistas fue y sigue siendo el
objetivo prioritario, sobre cualquier otra consideración. En un
momento de globalización general, marcar referencias y canales de
comunicación es fundamental, por lo que pronto (en la segunda
edición, año 2004), aquella actividad que había nacido para
satisfacer determinadas necesidades nacionales, amplió sus fronteras
y se convirtió en evento internacional. Y continúa siendo así,
además como un sello de identidad propio del simposio.
Una vez se había hecho la primera
convocatoria durante el pasado mes de abril para esta sexta edición
venidera, y cuando ya estábamos diseñando el sistema de gestión,
pues por primera vez la Sociedad Española de Estudios Medievales
entraba de lleno en la responsabilidad de organizarlo, sobrevino una
tragedia de grandes dimensiones para la ciudad que acoge el simposio.
El 11 de mayo pasará a la Historia de Lorca como uno de los más
aciagos por cuanto la tierra tembló bajo sus pies y destruyó casas,
patrimonio e ilusiones. Durante estos dos meses, donde ha habido
incluso un proceso electoral municipal, han sucedido muchas cosas,
entre las que hay que destacar el gran recuerdo que dejó en la
continuidad del simposio tanto la concejal de Cultura en el periodo
2007-2011, doña Rosa Medina, como el del concejal de Educación y
Universidad, don José Joaquín Peñarrubia, ahora con otras
competencias en la corporación, y por supuesto el apoyo
incondicional del alcalde don Francisco Jódar. Una nueva cara se ha
asomado en la particular historia del simposio, la nueva concejal de
Cultura de Lorca, doña Sandra Martínez, que se ha mostrado
favorable en todo momento y sin reserva alguna, a la continuidad del
ya tradicional y conocido evento.
Solo queda devolver con creces la
confianza puesta en quienes tenemos la responsabilidad de que este
simposio se celebre y que lo haga con los resultados de siempre. En
esta ocasión, repleta de novedades, también cabe comunicar la
configuración de un comité de organización compuesto por antiguos
participantes, y que va a asumir el cargado peso que supone que la
actividad tenga continuidad para las generaciones futuras de
medievalistas, en cualquiera de la disciplina desde la que se aborde
el estudio de la Edad Media. La presidencia de ese comité recae en
la profesora Concepción Villanueva Morte (Universidad de Zaragoza),
y que contará con el apoyo en todo momento de Juan Leonardo Soler
Milla (Universidad de Alicante), Jesús Brufal Sucarrat (Universidad
de Lleida) y Jorge Alejandro Eiroa Rodríguez (Universidad de
Murcia).
Al pie del cañón permanecen como
secretarios Inés Calderón Medina y Jorge Maíz Chacón, a los que
hay que añadir a Diego Antonio Reinaldos Miñarro quien realizará
tareas de apoyo logístico en Lorca. Desde aquí y antes de
continuar, debo un reconocimiento muy especial a la colaboración de
los tres y a la ilusión de todos ellos en el simposio. Siempre se lo
agradezco particularmente a cada uno, pero nunca está de más hacer
este agradecimiento de manera pública y conjunta.
No es ninguna novedad el indispensable
e impagable apoyo de D. Santos Campoy, técnico de la Concejalía de
Cultura, que junto conmigo permanece como "clásico" en la
organización del simposio desde aquel ya lejano 2002. Este año
recuperamos a Consuelo Pinilla, quien con su buen hacer y mejor
simpatía supo ganarse un protagonismo específico en las ediciones
anteriores del encuentro.
Contamos también con la colaboración
de entidades que en ningún momento han dejado de prestar su atención
al simposio, como la propia Universidad de Murcia, Lorca, taller del
tiempo, la Real Academia Alfonso X el Sabio, la Fundación Cajamurcia
y sobra decir que toda la infraestructura del Centro de Estudios
Medievales de la Universidad de Murcia puesta al servicio del
simposio. La Universidad de Alicante, la Universidad Nacional
Autónoma de México, el Grupo de Investigación Consolidado en
Estudios Medievales de la Universidad de Lleida y el proyecto de
investigación "Redes sociales y proyección económica en una
sociedad de frontera: el sur del reino de Valencia entre los siglos
XIII y XV" (HAR2010-22090) se unen al elenco de colaboradores.
No puedo ni debo olvidar todas las
facilidades y predisposición que en las anteriores ediciones
tuvieron para con los organizadores del simposio el hotel Jardines de
Lorca y el restaurante Mesón Lorquino, ambos muy afectados por el
terremoto pero que continuaron con sus puertas abiertas desde el
mismo día siguiente a la desgracia, y que seguirán prestando su
apoyo nuevamente en esta edición. Y se lo agradezco mucho, sobre
todo en momentos como los presentes.
Si en la pasada edición comenzaba
estos párrafos de presentación con la palabra "ilusión"
como guía, debo insistir con más profusión si cabe que para este
próximo sexto simposio se une la dificultad propia de las semanas
complicadas que también me han tocado vivir con la de una creciente
responsabilidad para con el medievalismo. Queden estas líneas como
un compromiso firme de que ni el ánimo ha decaído, todo lo
contrario, ni de que la alegría por la convocatoria sea menor que en
años anteriores. Que el simposio se convierta, en la medida de
nuestras posibilidades, en la muestra de que la vida sigue en la
ciudad y que solo se han caído piedras, que no ánimos. Vaya por las
víctimas, tanto las que se fueron como las que han quedado. Es el
momento de venir a Lorca, mejor que ningún otro.
Juan Francisco Jiménez Alcázar
Director del simposio
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